martes, 26 de abril de 2011

El león del castillo Gripsholm

Fue allá por 1731 cuando el rey Frederik I (que supongo podríamos traducir como "Federico", pero suena con mas cache así) de Suecia recibió un león vivo como regalo (porque todos sabemos que nada dice "te quiero" como un felino de 250 kg).

"Este león se veria hermoso en tu jardin"

Pero después de unos años, el león murió. Y eso de organizar un funeral para tu león suena extraño, y arrojarlo por el inodoro tampoco se vería propio de un rey. Así que se opto por encargarle a un taxidermista que disecara al animal.

Hasta aquí todo bastante normal... y aburrido, la verdad.

El primer problema de este encargo es que lo único que quedo del león fue la piel y algunos huesos. Quien sabe, tal vez se les antojo un guisado de león, y necesitaban tuétano. Pero confiaban en que el taxidermista se las ingeniaría.

Pero no contaban con un pequeño detalle: el taxidermista jamas había visto un león. Y todavía no existían Animal Planet, o mínimo Disney.

Todos sabemos que los leones se ven asi.

Hizo lo que pudo con lo que tenia: piel, huesos, una vaga idea de como era la criatura... y tal vez drogas.

Así que el resultado final fue este:


De lado no se ve tan mal, pero de frente...


En fin, supongo que el sujeto tuvo bastante tiempo para aprender como lucían los leones después de que el rey lo uso para alimentarlos... aunque solo sea una teoría. Pero no creo que al rey le hiciera tanta gracia que su orgulloso y fiero león terminara pareciendo una caricatura de los Looney Tunes.

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