Voy a aceptarlo, este es mi placer culposo: me gusta dedicar mi tiempo libre a llorar. Algunas personas leen, otras arman rompecabezas, yo lloro; pocos lo entienden (por no decir que nadie), pero a mi me encanta.
Por la mañana, cuando despierto, no hay nada mejor que comenzar con una pequeña dosis de lágrimas, es como pellizcarse para saber que lo que está pasando es real, para desahogarse, para darse fuerzas. Cada minuto durante el día que tengo libre lo aprovecho de la mejor manera que puedo, con unos que otros sollozos; además, a hora de la comida, cuando la carne está insípida, no hay como unas buenas lágrimas para darle sabor (a la vida).
He pensado seriamente en comenzar un club de llanto, o un círculo de sollozos, con el fin de reunir a personas que compartan este mismo pasatiempo e intercambiar las mejores técnicas de lloriqueo, experiencias vividas y demás cosas, pero nadie parece comprender mi objetivo. Hay quienes incluso me han preguntado si al acudir a esos grupos harían más reales sus lágrimas de cocodrilo, pero no se trata de eso, sino del verdadero sentimiento, verdadero y puro.
Y no es que esté triste todo el tiempo, o que llegue a la extrema felicidad, es sólo que me gusta la sensación de mis mejillas húmedas, la insaciable necesidad de aire causada por mis jadeos, el estremecimiento de mi cuerpo, la aceleración de mi corazón, la frescura de las lágrimas rodando y el suave tintineo que se alcanza a escuchar cuando caen, y la calma que llega después de llorar.
¿Será que esto me puede llevar a una adicción? Espero que no, pues aún me falta experimentar una de mis mayores fantasías lacrimales: llorar sobre el hombro (o entre los brazos) de quien entienda mis emociones y mi pasión por plañir.
Con su permiso, me retiro a llorar.
Con su permiso, me retiro a llorar.
¿En donde son las inscripciones?
ResponderEliminar¿Es requisito poder llorar? Porque yo no puedo..
sólo necesitas el sentimiento y las ganas... si realmente quieres llorar ya encontraremos la forma de que o hagas
ResponderEliminarBien! ya llevamos dos integrantes =D
Comenzaré con el círculo: Mi nombre es Ariadna (a lo lejos se escucha a coro: "Hola, Ariadna"). A mí me gusta llorar hasta quedarme dormida, pero nada de lloriqueos silenciosos, no. Prefiero llorar al natural, con gestos, lágrimas chorreando, moco incontrolable, berreos... hasta quedarme dormida. Sólo así mi sueño se vuelve más ligero, existe menor probabilidad de soñar lo que me causa angustia y al día siguiente amanezco más tranquila (no es una tranquilidad duradera, pero con eso me conformo).
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