
Las llamadas en la noche o de madrugada nunca me han gustado, en cuanto suena el teléfono y ves la hora sabes que representan un mal augurio, un aviso de malas, malas noticias... salvo cuando tú me llamabas, que entonces los augurios eran todo lo contrario, eran felicidad y algo más.
Pero eso ya no sucede y sólo me quedan los tristes sucesos. Aunque desde que me cortaron la línea, ni eso.
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