Despues de haber dicho el domingo que iban a enseñar las fotos del cadáver, Obama se contradijo y anunció antier que no se van a enseñar las fotos porque son horribles, repulsivas –gruesome--. Cuesta mucho trabajo creer que el pueblo estadounidense encontraría horripilantes las fotos del cadáver de Osama cuando cada día presencia películas con cadáveres mucho más espeluznantes que el supuesto cuerpo inerte de Osama. Los cadáveres que a menudo ve este pueblo no tienen un tiro debajo de un ojo, sino que le salen lombrices moradas por la nariz, lagartijas negras por las orejas y serpientes con ojos fluorescentes por la boca, y del fondillo le salen unos sapos de ojos de fuego con ratones en la boca, y del ombligo le emana una sustancia viscosa de color indefinido que llega hasta las lombrices, y, junto al cadáver, un niño de cabeza gigantesca, sin ojos ni piernas, está meando un líquido color escarlata sobre las serpientes que, al verse de tal forma meadas, saltan y le arrancan los ratones de la boca a los sapos de ojos de fuego y se los escupen, chorreando sangre, al muerto en la cara. En el país del horror, la foto de Osama con un tiro en un ojo sería algo así como una estampita de la Virgen María.
muy correcto y de acuerdo con tu comentario
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