Están aquí, lo sé, no se ven pero se sienten, han estado rondando desde hace unos días, causando caos por doquier... si lo han escuchado en los callejones oscuros, susurrado por el viento, sabrán de los rumores y son todos ciertos, las esporas del 14 de febrero están aquí.
No importa si crees o no en el día de San Valentín, que tan comercial o genuino sea, a todos les afecta, alterando los nervios, los sentimientos, las acciones. Las esporas se introducen sigilosamente en el organismo provocando que las personas se vuelvan dementes, mientras los zombies se confunden con la gente normal, éstos que no se alimentan de cerebros, sino son zombies devora-corazones.
Este aterrador fenómeno trastorna a hombres y mujeres, haciendo que parejas estables terminen terriblemente su relación, individuos de universos y dimensiones incompatibles generen sentimientos que confunden con amor, los hombres salen a la caza de chicas solteras cual lobos en una noche de apetencia, mujeres desesperadas lloran en las esquinas por amores que sólo alucinaron tener, surge el monstruo de nuestro interior, mostrándose con toda su furia.
Trascienden otros efectos espeluznantes, ya conocidos por todos, y que prefiero no mencionar pues me lleno de pavor. Las esporas nos persiguen, nos acechan, nos atemorizan y no queda más que esperar a que se disipen sus efectos en unos días más, y prepararse para el año siguiente.
No hay lugar donde esconderse de las esporas del catorce...
Un agradecimiento especial a mi amiga Nadia Álvarez , alías "la flaca", por la inspiración que su teoría de las esporas me ha dado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario