martes, 9 de noviembre de 2010

Cronicas 1

Y el esperaba verla ese día. Así que se levanto mucho mas temprano de lo usual (20 minutos antes), se vistió con sus mejores galas (le paso un trapo húmedo a sus zapatos) y pidió al autor que dejara de quemarlo públicamente.

Así que salio en busca de ella, de su mirada, de su cabello, de su olor (bueno, jamas la ha olido... pero se oye bonito decir que le gusta el olor de alguien). Entro a una dulcería y miro una caja de chocolates el tiempo suficiente para imaginarse que la había comprado, y de la misma forma "compro" un ramo de rosas.
Y ahí va, con sus chocolates y rosas a buscarle. Y cuando le encontró, no podía creer lo que veía: ella estaba besándose con otro.
Debo decir que en realidad no se besaban, solo platicaban.. pero a nuestro héroe le gusta ser dramático.

-"Que puedo hacer?"- se preguntaba en pensamientos susurrados. Acercarse y matarlo con un golpe de su espada no parecía buena idea... tanta sangre regada en el suelo arruinaría el momento romántico (además olvido la espada en casa). Podría optar por simplemente acercarse y competir por la atención de la doncella en cuestión... pero eso parecía muy aburrido, difícil... y demasiado predecible.
Así que tramo un plan ingenioso, brillante, astuto y sin margen de error... algo que ni a John Heinch* se le hubiera ocurrido: pasar de largo e ignorarla, y así ella le hablaría.

Era un gran plan, y funciono perfectamente... hasta la parte de que nadie se entero que el pasaba por ahí. "Ok, ok... tal vez sea como el chiste, y deba de pasar dos veces para hacer sombra"...

"Bien, bien... no funciono... tal vez este demasiado ocupada bateando a este chico... si, debe ser eso... se nota por sus risas nerviosas y abrazos de consolación.. y besos imaginarios de despedida. Mañana le digo!"

Y así nuestro héroe se aleja vencido (mas no derrotado) hacia la puesta de sol... bueno, en realidad subirá a clase de alguna cosa no relacionada con Microbiologia.

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