martes, 12 de octubre de 2010

ASESINA

Sin importar el hecho de estar vinculados por lazos sanguíneos me atreví a matarlo, y sin remordimiento alguno, debo confesar que hasta disfruté hacerlo.

Me quedé varios segundos contemplando su cadáver y por un instante tuve ganas de asesinar a todos los suyos, pero ya no podía seguir distrayéndome, ese era un placer que aún no podía darme el lujo de tener.

Así que decidí seguir con mis obligaciones, Una vez más lo miré detenidamente y luego de soltar una risa macabra exclame mis palabras triunfales: “Muere mosquito”.

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