viernes, 9 de julio de 2010

Cuidado con el animal

Mi vida ha cambiado completamente, tengo apenas 16 años pero ahora solo puedo dormir un par de horas en las noches, no puedo salir de fiesta y apenas tengo tiempo para mi, de milagro no tuve que dejar la escuela. Hace poco menos de un año me convertí en madre; siendo sincera yo pensaba que el día que eso ocurriera, todo fuera alegría y Felicidad.

Esperaba que tal y como me habían contado mis amigos, conocería al hombre de mi vida, me enamoraría y luego de una noche de pasión y erotismo quedaría embarazada y 9 meses después tendría un bebe en brazos.

Patrañas.... en la televisión, el radio, el Internet .y en las escuelas se promueve el uso del condón y pastillas anticonceptivas; pero nadie nunca, incluyendo a mis padres, habló con la verdad.

Apenas 4 meses después de conocer a mi primer novio Andrés decidimos que era buena idea tener relaciones sexuales, le dije a mis padres que iría a una pijamada a casa de mi mejor amiga Cathy, los padres de Andrés saldrían todo un fin de semana y decidieron que ya era lo suficientemente grande como para quedarse solo en casa (aunque eso no iba realmente a suceder).

Llegué a su casa por la tarde y cenamos como en toda cita romántica, claro estaba que ni el ni yo sabíamos de cocina gourmet y terminamos comiendo cereal con leche a la luz de la velas.
Luego fuimos a la habitación de sus padres que cuidadosamente había arreglado con pétalos de rosa que el mismo cortó del jardín vecino, la música suave acentuaba los deseos de explorar cada rincón de nuestros cuerpos hasta que el instinto sexual nos llevara a consumar nuestro amor.

El era más grande que yo pero ninguno de los dos sabíamos que usar un condón no era la solución para evitar responsabilidades. Fue casi perfecto entre timidez y pasión perdimos la castidad y en las primeras horas de la madrugada caímos en un profundo sueño.

Y al día siguiente supimos que seríamos padres, no nos cabía en la cabeza como demonios había aparecido un bulto enorme en mi abdomen. Me asomé rápidamente por la ventana y ahí estaba: "La maldita Cigüeña". Nunca me hubiera imaginado que un animal fuera el encargado de traer a los niños desde París y que de alguna forma pudiera introducirlo en mi cuerpo, esas eran para nosotros puras charlatanerías.

No sabía que hacer y terminé por llamar a mi madre que vino a buscarme casi instantáneamente... le conté todo el asunto y entonces no me quedó duda. Nuestros padres estaban hechos una furia pero ya no había nada que hacer, 3 meses después supe lo que era un dolor de parto. Ahora mi novio y yo vivimos juntos, lo único bueno del asunto es que cuando no estamos agotados como habitualmente, podemos hacer el amor como nos venga en gana, siempre y cuando instalemos las trampas.

He comprendido después de esta experiencia que no tiene caso difundir el secreto, simplemente ninguna persona falta de dicha experiencia lo creería... Pero a manera de broma siempre les advierto a mis amigas que tengan cuidado con la Cigüeña!!!.

2 comentarios: