Me agrada esta nueva sincronía que hay entre nosotros: el día que tú buscas mi mirada, yo esquivo ese contacto de manera exitosa, e igualmente cuando me da la debilidad y ansío nuevamente ver esos tus ojos, el encuentro lo evitas tú.
Estás coincidencias tan afortunadas me mantienen lejos de caer en la tentación de comerme tus ojos con mis besos, y me limitan a comerme tu boca con la mirada.