Nunca he sido el tipo de persona de quien alguien se enamora. El tipo de persona por quien se suspira; mi nombre no esta rayoneado en ninguna libreta, nadie me recordó cuando sonaba alguna canción en la radio y ninguna chica lloro por mi.
En definitiva, nunca rompí un corazón.
¿Y sera tan malo eso? Yo no rompo cosas, las reparo.
Porque acuden a mi cuando buscan arreglar algo. Cuando necesitan sanar su corazón y su alma, cuando aquel cuyo nombre repiten una y otra vez rompe sus ilusiones.
¿Deberia cambiar? Tal vez si, tal vez no. No creo que sea muy natural que me ponga a romper corazones, cuando lo que me gusta es arreglarlos, verlos felices. Aunque en el proceso rompí el mio muchas veces, creo que ya alcance un punto donde no duele. Fenómeno de acostumbramiento, o quizás simplemente ya no me importa.
Quien sabe, igual y yo también he roto a las personas que han querido repararme.